La contaminación ambiental perjudica la salud respiratoria infantil

La contaminación ambiental perjudica la salud respiratoria infantil

De hecho ha contribuido al aumento de algunas enfermedades crónicas como el asma y la alergia.

La contaminación ambiental y cómo afecta a la salud respiratoria de la población infantil ha sido uno de los temas centrales del 10º Curso de Actualización de Pediatría de AP de la AEPap. Y es que, se ha demostrado que algunos compuestos químicos, contaminantes ambientales, pueden afectar a la salud de los niños cuando estos se exponen a ellos a través del aire, el agua, el suelo o los alimentos. La exposición in­fantil a estos contaminantes ha contribuido a un cambio en las patologías pediátricas y al incremento en la incidencia de algunas enfermedades crónicas como el asma y la alergia.

Así, hoy en día, aproximadamente una cuarta parte de la carga global de estas enfermedades puede ser atribuida a factores am­bientales y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños menores de cinco años soportan más del 40% de ella.

Tal y como relata la doctora Marieta Fernández Cabrera, profesora en la Universidad de Granada, los niños son especialmente vulnerables por su inmadurez anatómica y fisiológica: "la incidencia de patologías como el asma, las dificultades en el aprendizaje, las malformaciones congénitas y el cáncer han aumentado en la población infantil de forma paralela al desarrollo económico".

Contaminación y embarazo

El proyecto In­fancia y Medio Ambiente (INMA), financiado por el Ins­tituto de Salud Carlos III (ISCIII), está estudiando el efecto de los contaminantes ambientales más importantes durante el embarazo y el inicio de la vida.

Los resulta­dos de INMA muestran que la población infantil general española está expuesta de manera inadvertida a múltiples compuestos químicos, tanto durante su desarrollo fetal como en los primeros años de su vida, lo que podría tener consecuencias adversas sobre su salud.

Por ejemplo, una mayor concen­tración sanguínea de diclorodifenildi­cloroetileno (DDE), un contaminante persistente que puede transportarse por el aire, durante el embarazo incrementa en los hijos el riesgo de infecciones de las vías respiratorias bajas y sibilancias (el sonido que hace el aire al pasar por las vías estrechadas) durante el primer año de vida.

Por todo ello, los pediatras reclaman que deberían hacerse públicos los riesgos que las variaciones de algunos factores ambientales pueden tener en la salud de la infancia.

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